Dicen que todos los niños, deben vivir una vida fácil. Llena de amor y cariño. Crecer en un entorno cálido, y tener una infancia feliz. Eso es lo que dicen… Para Adder no fue así.Su madre, una prostituta cualquiera. Su padre… un abusador y un drogadicto. Él, era un niño que no debió venir al mundo. Un descuido de ambos. O más bien, un error del mundo. Siendo odiado, desde el día de su nacimiento. Siendo criado, de la peor forma posible. Golpes, insultos… La educación faltaba por todos lados en su vida. Obligado a madurar con cuatro años. Buscando comida y alojo en las calles. Cuidando incluso, de aquellos padres que tanto lo odiaban.Hasta aquel año, donde cumplía 7 años. El dinero siempre faltaba, la droga no. Y por ello, un simple trato era suficiente para conseguir su objetivo. Despojado, de aquella vida. Siendo llevado, al más puro infierno. La primera mafia que lo compró, entendió su corta edad. Y, consiguió darle un poco de cultura. Educación. Estudios. Todo a su costo, pues un cuerpo tan delicado era la tentación de todos. La segunda familia, no le permitió aquello. Abusos, torturas, eran su día a día. Forjando, poco a poco, aquella mente rota que era hoy en día.No recuerda cuantas “familias”, como así las llama él, le habían comprado. Entre subastas, guerras de territorios, y peleas. Y lo que había empezado a ser, un niño del cual disfrutar sin miramientos. Se estaba convirtiendo en un verdadero criminal. Obteniendo información de todos, siendo un puente entre aquellos clanes y sus trapicheos. Odiados por todos, y a su vez, deseado. Destruyendo su psique por completo, buscando una salida a todo ello. Y quizás… aquel hotel era la respuesta de todo.